Correa y el enfile de los Cañones.

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Todos hemos sido testigos de lo tenaz y dedicado que ha sido Julio Cesar Correa en sus compromisos políticos, pieza determinante en la campaña del 2012, Jefe de campaña y ganador en el 2016, cuando parecía una misión imposible, coordinó la campaña de Gonzalo en octubre pasado y venció con amplio margen, todas las caravanas y concentraciones han sido coordinadas en primera persona por él y los resultados están ahí, lo más peliagudo a todo esto es que ha podido manejar los egos de tanta gente que entiende que están por encima del bien y del mal, y no solo los ha manejado, sino que los ha puesto a trabajar.

Para las elecciones de febrero, que luego se realizaron en marzo, tuvo la responsabilidad de coordinar la parte electoral de la campaña municipal, cada colegio de votación tuvo su personal de trabajo, cada colegio tuvo su personal de apoyo, cada colegio tuvo sus delegados, su personal técnico, en fin, cada colegio tuvo su logística, no quedó un solo peledeista que él no integrara a la campaña.

Como político de larga data tiene un sin número de seguidores que han estado con él en diversos escenarios, personas que son del PLD, que hacen vida, que son militantes y que por demás se han ganado el derecho de elegir y ser elegidos, condición que el mismo Correa no le puede castrar, de ahí que quienes le siguen en algún momento van aspirar a regidores, diputados y alcaldes como lo hacen otros miembros del PLD, sin embargo la forma plural y democrática con que maneja el vaivén de la campaña es lo que le ha permitido obtener grandes triunfos y que a todo el que le toca la puerta se integra de manera firme y decidida.

Sin embargo, las victorias tienen muchos aliados, pero con las derrotas no es así. El PLD es un partido de muchos dirigentes en La Vega, muchos dirigentes de nombres, pero a la hora de asumir una responsabilidad todo el mundo tiene otra cosa que hacer y muy pocos hacen lo que este coloso puede hacer, coordinar un pueblo como La Vega, controlar sus bríos, sus arrogancias, prepotencias y demás, es una lucha titánica que a Correa le ha tocado librar y lo ha hecho de la forma más digna posible y ahí están los resultados, que se pueden ver y palpar.

Ahora al PLD le toca quizás la prueba de fuego más importante de los últimos años, es cierto que el hecho de que el barco esté en manos de una persona como Correa da cierta tranquilidad, pero esa dirigencia, esa tripulación debe ponerse a la orden del capitán y hacerlo de manera sincera, con ánimos de aportar, sabiendo que si el PLD sale del gobierno quizás no sea Correa el más afectado, que se piense en esos miles de compañeros que dependen de eso, que piensen en que será del destino de este país si cae en las manos equivocada.

Es hora de reconocer el trabajo, nadie en el PLD en La Vega tiene mejor relación con los medios, nadie en La Vega maneja el tema electoral como lo hace Correa, nadie en La Vega tiene la autoridad suficiente para calmar tantos egos y tantos jefes.

El pandero sigue en buenas manos y se toca bien, los morados quieren volver a darle un voto de confianza al capitán que sabe llevarlos a buen puerto, una y otra vez.