Danilo habla poco ¡Pero cuando habla, habla!

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Como la más pesada indigestión ha caído en ciertos sectores de la oposición la entrevista que le hiciera Jatnna Tavárez al presidente Danilo Medina, pues les retuerce los entresijos que el país pueda saber la verdad, que tiene un presidente extremadamente ocupado en sus funciones, un hombre que decidió no perder el tiempo en distracciones y que concentra su tiempo y energías en gobernar para la gente.

En esta entrevista vista por millones en streaming, televisión abierta y por cable, el pueblo pudo ver al Danilo Medina de carne y hueso, al hombre que disfruta de ver series y siestas en un mueble, pero más allá de su humanidad y sencillez particular, el presidente logró renovar los votos de confianza que depositó a través de las urnas en mayo del 2016 el pueblo dominicano sobre sus hombros.

Danilo esclareció que su trabajo no se trata de improvisar, sino que desde hace una década comenzó a conectar con diversos sectores de la sociedad, estudiando los patrones de diferentes grupos que forman nuestra sociedad para conocer de cerca sus potenciales, carencias, limitaciones y problemas. Del estudio de estas necesidades creó un plan estratégico e integral, por lo que la revolución de sistema educativo (aulas, tanda extendida, INAIPI…), el 911, la transformación del campo, la democratización del crédito y el acceso a un sistema de salud no son fruto de la casualidad, ni del humor con el que puede amanecer un día el presidente.

Hay una razón por la que el tema de la reelección, como siempre, ocupó la atención. Incluso en el spot que anunciaba la entrevista aparecía como una de las preguntas más atractivas y que generó mayor curiosidad y hasta morbo. El asunto es que Danilo Medina es un presidente con amplio respaldo popular, lo que electoralmente lo hace el hueso más duro de roer del escenario vernáculo. Si así no fuere, la oposición estaría feliz de que se presentara en 2020 para “ir suave”. Para ser presidente de la República Dominicana hay que obtener el favor a través del voto directo de más de la mitad de los electores, es decir, la elección debe ser democrática, pues la mayoría absoluta del país debe estar de acuerdo con la elección, por tanto, si el pueblo no quiere que alguien sea presidente simplemente no le vota; en 2016 ocho candidatos aspiraron a presidir la nación ¿Acaso no tiene el pueblo el derecho a elegir el presidente que quiera? ¿La constitución existe para pasar por encima de la voluntad del pueblo o son las reglas que defienden esta voluntad?

Abundar en lo que dijo en la entrevista sería repetir lo que todo el mundo vio y entendió. Así que solo queda decir que lo siento por el clan de los que disfrutan perturbar, preocupar y sembrar desasosiego, porque más allá del gusto personal de ellos, a quienes todo le molesta, pues desean con toda su alma -si es que la tienen- que este país se derrumbe y se joda, a ellos les aseguro que el pueblo dominicano, en mayoría comprobable, tiene fe en su futuro y sabe que va por un buen camino. Lo siento por ellos, pero República Dominicana crece y se democratiza.

Ing. Félix Lantigua