De Ángel a Angelito Estévez y viceversa

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Todos deseamos que nuestros hijos crezcan a nuestra imagen y semejanza, que se asemejen al padre lo más que se pueda, esto siempre y cuando eso no sea en los menesteres de la política, pues el político suele preferir ver a su hijo cerca de cualquier cosa, menos de política, y mucho menos cuando el político ha trabajado muy duro para que el futuro de su hijo no dependa de eso, pero, y he aquí las trampas del destino, cuando un hijo encontró ese camino y de antemano uno sabe lo apasionado que es, para aquel que elige como vocación el servirle a los demás, difícilmente pueda desviarle de ese camino.

Angelito inició sus aspiraciones a diputado y su padre ni siquiera lo sabía, no tenía el menor conocimiento ni sospecha. Quizás Angelito intuía que, si lo consultaba, la respuesta seria un rotundo “no”, así que no le consultó y dio el primer paso de un camino que sabía que, luego de mucho caminar, a su padre le resultaría cuesta arriba pedirle que abandone; tocó puertas de personas cercanas a su padre, y como de esperarse, esas personas le decían que sí y luego consultaban a su papá, y este con una sonrisa en la cara solo decía “he escuchado rumores, pero él conmigo no ha hablado”.

Quizás la estrategia de Angelito provenía de dos vertientes. Primero, la necesidad de mostrarle a su padre que ya tenía las plumas necesarias para abrigarse sin necesitar una cobija y, segundo, correr lo más que pueda para cuando su padre quisiera detenerlo ya fuera demasiado tarde, pues mientras esto ocurría, el temor en su papá no lo dejaba tranquilo, pues este conoce lo tenaz que puede ser Angelito en busca de un objetivo, pero también conoce bien lo voraz que es el escenario político y que sus adversarios, declarados o camuflajeados, no tendrían contemplación en tirarle con todo el arsenal que estuviera disponible.

Así fueron pasando los días. Angelito despertó el mismo espíritu combativo y trabajador de su padre, incansable, fijo en sus metas y con un concepto de solidaridad muy alto, así ganó las elecciones internas con cierta comodidad y desde ahí todo ha venido de menos a más.

Dicen que las crisis y las dificultades son herramientas de aprovecho para quienes saben trabajar y tienen voluntad, en este sentido no ha sido la excepción, la pandemia del COVID 19 le ha permitido a Angelito sacar lo que mejor sabe hacer, el valor que mejor le ha inculcado su padre: el trabajo. Le hemos visto haciendo de todo, desde entregar medicamentos, pruebas para detectar el virus, entregar de alimentos, una campaña agresiva de educación, en fin se puede decir que el candidato que más se ha sentido en este tiempo de dificultad es Angelito Estévez, al punto que la celebración de su cumpleaños fue una jornada extensa de ayuda social.

Como los números no mienten, de acuerdo a la última encuesta a la que tuvo acceso este medio, el joven Angelito aparece puntero y con bastante ventaja en las preferencias de opinión de todos los candidatos y los diputados actuales.

A Ángel Estévez se le conoce como un hombre de trabajo, quizás no sea el fanfarrón o el faraón que muchos estamos acostumbrados a ver, esos que disfrutan pasando el día frente a una cámara de televisión. Su voluntad indomable de hacer que las cosas sucedan y su sentido tan alto de la solidaridad le han mostrado a su hijo un camino que sin dudas es menos traumático transitar.

Ángel ha sido prudente, su hijo no le ha dejado salida, le ha mostrado que puede volar y de qué manera, Ángel se sienta a observar cómo han crecido esas alas, mientras su hijo se pasea en el escenario con tanta facilidad que lo último que parece es un pichón que necesite el cuidado de alguien.

Sin dudas que con la incursión de Angelito los Estévez se convierten en una dinastía de políticos generacionales, pero Angelito aún es muy joven, los años son lo que dirán cuál es su techo, lo alto que puede llegar.