El PRD con el agua al cuello.

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Por Paz Sánchez.

Pasadas las elecciones del 2012 el Partido Revolucionario Dominicano ha carecido de vientos favorables desde entonces, el grueso de su militancia se fue al PRM, sobre todo porque Miguel Vargas en vez de enfrentar todas las acusaciones despiadadas que les hiciera Hipólito Mejía acusándolo de traidor, para este disimular la incapacidad que presentó al dejar esfumar una ventaja de 30 puntos porcentuales que le llevaba a Danilo Medina faltando menos de un año para el día de las elecciones y todo por la necedad de cometer errores tras errores como si se tratara de un chacumbele cualquiera, a todo esto Miguel prefirió callar y ahí los resultados.

Se duró 4 largos años entre chismes, diatribas, sometimientos y demás, cuando vimos asomarse el 2016 sencillamente no había tiempo para nada, hubo que pactar con el PLD o de lo contrario el PRD desaparecería, se obtuvo un escaso 5% descendiendo 42% con relación a lo obtenido en el 2012, de la casilla 1 bajó a la 3, se disminuyó de forma significativa la cantidad de Alcaldes, Diputados y regidores, al extremo que hay municipios como La Vega donde el PRD no cuenta ni siquiera con un regidor.

Sin dudas que el pacto con el PLD fue lo mejor y lo único que podía hacer el PRD en ese momento, sin embargo, a poco más de 1 año de iniciar el llamado gobierno compartido nos encontramos con una situación más difícil que la sucedida después del 2012.

Son más, por mucho, los perredeistas que están fuera que los que están dentro del gobierno, bien se sabe que el gobierno no da para todos los peledeistas, mucho menos para todos los perredeistas, pero con todo este malestar donde los perredeistas ni tienen cargo ni mucho menos pueden conversar con el presidente de su partido, no pueden plantearle un problema puntual, no se pueden desahogar con él, sencillamente no lo pueden ver.

Ante esta situación es propicio preguntar cómo piensan los perredeístas retener ese 5% que de seguro al día de hoy no pueden ser la mitad de ese porcentaje, que están haciendo para que ese partido crezca, por ejemplo, en La Vega, quienes quedan del comité municipal, hace cuanto no se reúnen, cundo fue la última vez que fueron a una zona a visitar un compañero, cuantos están nombrados en La Vega, a cuantos se les ha resuelto un problema desde el gobierno. Perredeístas de nivel han mostrado su frustración, incluso algunas de las principales autoridades no han visto a linda, un panorama triste y muy negro. Quienes han tenido la suerte de conseguir algún nombramiento lo han hecho de manera particular y no porque exista una línea de partido o algún método para que les llegue algo, de ahí que nadie está asumiendo compromisos con el PRD.

En las elecciones del 2020 veremos el éxodo más grande que se haya podido realizar en partido alguno, observaremos grupos minúsculos negociando por su lado como si se tratara de algún mercado persa, no habrá confianza de permitir que las autoridades pacten por ellos, cada quien tratará de sacar partida de forma individual. Algunas personas más o menos bien valoradas han querido conservarse para hacer sus acuerdos de forma particular, no se observa la fórmula que utilizará el PRD para al menos conservar el 5% que lo ubica como un partido mayoritario.

Sin dudas que en La Vega el PRD está peor que como terminó en el 2016, no hay ánimo, no hay esperanzas ni de empleos porque no dan, ni mucho menos de crecer para convertirse en una opción determinante, este hubiese sido el mejor momento para crecer, pero el chisme y la maldad se han encargado de producir un estancamiento en todos los niveles. Los dirigentes siempre les gustan ver a su líder, saludarlo, conversarle, pero por lo visto tendrán que conformarse con verlo por televisión.

Al parecer no habrá candidatos locales que enarbolen el jacho prendío, nadie se motiva y nadie está en eso, todo parece indicar que el PRD sigue con el agua al cuello

y preguntaría el cronista Santiaguero Santana Martínez… ¿Sabrán Nadar?

 

Paz Sánchez.

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