Euclides Sánchez y el síndrome de Estocolmo

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El 23 de agosto de 1973, Jan-Erik «Janne» Olsson intentó asaltar un Banco de crédito de Estocolmo, Suecia. Tras verse acorralado tomó de rehenes a cuatro empleados del banco; tres mujeres y un hombre. Entre sus exigencias incluía que buscaran a Clark Olofsson, un criminal que en ese momento cumplía una condena. A pesar de las amenazas y luego de ser obligados a ponerse de pie con sogas en el cuello, los rehenes terminaron protegiendo a sus captores de la policía y en sus declaraciones decían que no les temían a sus captores, pero sí temían a la policía.

De acuerdo con el FBI el 27% de los casos de secuestros y asedios terminan encariñándose con sus verdugos en Estados Unidos.

Al parecer el exsenador Euclides Sánchez se encuentra dentro del grupo que se ha encaramelado con sus verdugos. De un lado el PLD, que hizo todo lo humanamente posible para que repitiera como senador, desde apoyar todas sus iniciativas, hasta contribuir a cancha completa con su plan social para que sus compromisos pudieran realizarse. Esto sin computar todos los aportes que él canalizaba para actividades fundamentales en la provincia y que el gobierno morado siempre fue enfático en respaldar todas estas iniciativas. Del otro lado los pueblistas, que antes militaban en el PLD, su única intención era conseguir a sangre y fuego que Euclides perdiera su candidatura, las informaciones que se manejában, era que en cada reunión Alexis Pérez y compartes pasaban horas planificando cómo destronar al cacique. De hecho, Alexis Pérez fue el coordinador de la campaña de Rogelio Genao.

Cada quien es libre de hacer lo que crea conveniente, pero pensamos que el exsenador era más agudo, sutil y perspicaz de lo que se puede vislumbrar el día de hoy.

¿Qué persigue? La Fuerza del Pueblo apenas comenzando un largo cuatrienio de oposición, Euclides se cambia de uniforme cuando el mercado de agentes libres aún no se abre, está lejos en el horizonte la próxima zafra electoral y ni siquiera comienza la Liga de la Toronja. Pero podría alguien cuestionar cuál es su valor en realidad, si acaso sueña con volver a ser senador otra vez y se quiere quitar a Ramón Rogelio Genao del camino. De ser así, es una jugada pobre, la fortaleza de Genao no está en los pueblistas, que dicho sea de paso han cerrado filas con él, pues se dice tras bastidores que tienen una participación importante en CORAAVEGA, solo hay que observar los que estaban nombrados que se fueron con la Fuerza del Pueblo y nunca fueron cancelados y que aún hoy continúan en la institución, incluso con más poder. Ese grupo no asimila a Euclides, hay un odio muy profundo y enraizado, pues los altos dirigentes de la Fuerza del Pueblo en La Vega se encargaron de venderlo como el mismo demonio, pero como dice el Chaval de la Bachata “parece que ese masoquismo es rentable”.

Alexis Pérez fue Coordinador de Campaña de Rogelio Genao.

Sin dudas que el exsenador se ha encariñado con sus captores, con sus verdugos, con quienes celebraron con wiski y champán cuando Genao le ganó de forma abrumadora, si alguien quería un ejemplo claro de lo que es el síndrome de Estocolmo… ahí lo tienen, sin ir muy lejos.

Autor: Félix Lantigua