Limber, las micro represas y el futuro de la agricultura dominicana.

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Hace unos días vimos al ministro de Agricultura Limber Cruz inspeccionando las micro represas de El Quemado y Los Beato, acompañado del Ing. Kelvin Cruz, alcalde de La Vega, Pablo de Moya, director de la Norcentral de Agricultura, el Ing. Fausto Ruiz, (parece que promotor del encuentro), Manelo Pimentel y la Ing. Rosa Lazala, directora nacional de sanidad vegetal, y por demás oriunda de la zona.

Este tipo de proyectos de micro represas pueden hacer posible que retorne la cultura de la agricultura y el cultivo de vegetales, actividades que han desaparecido por la carencia de agua en distintas zonas, así como los proyectos de granjas avícolas que antes eran propias de esas comunidades, en palabras llanas, la construcción de estas represas evita que el agua abundante que cae en temporadas de lluvias se pierda en su largo recorrido hacia el mar.

Las micro represas ayudan a expandir tierras cultivables y proveer agua para la agricultura de riego durante todo el año además, la construcción de este tipo de micro represas es más que viable, pues son proyectos económicamente factibles y prácticos, que podrían ejecutarse incluso desde el propio ministerio sin necesidad de grandes licitaciones o bajo la obstrucción burocrática de la elaboración de proyectos sempiternos que nunca se concluyen o ni siquiera se comienzan, como la famosa presa de Guaigúí.

Ing. Félix Lantigua, autor de este artículo

Desde un punto de vista técnico, podemos aseverar que estas represas están diseñadas para aprovechar las aguas de escorrentía en tiempos de alta pluviometría en la cuenta seca de las referidas comunidades, es decir, que “en tiempo de seca” los productores tendrían acceso al agua para continuar cosechando. En el caso de los muros para contener la presión hidrostática del agua, es posible que sean construidos con arcillas litificadas, limo, que son materiales y suelos naturales de la zona.  Estos muros podrían disponer de una estructura de “aliviadero lateral” en hormigón y disipadores de energía para la evacuación de las aguas cuando estas alcancen su nivel máximo normal.

La operatividad de estas represas impactaría de manera significativa en la biodiversidad, la temperatura, el clima, los humedales y el ecosistema en toda la cuenca de El Quemado y Romero.  De igual forma, serán beneficiosos para el nivel freático y acuíferos del área.

Otra oportunidad que podría considerarse es un proyecto de piscicultura que fomente la crianza de peces y su aprovechamiento para el desarrollo del turismo interno al contemplarse un área de recreación en los laterales de la cortina de las represas.

Es justo que felicitar a Limber por este tipo de iniciativas, si se decide a sembrar el país de micro represas podría aumentar la calidad y cantidad de la producción agropecuaria nacional y esta será la tabla de salvación en tiempos de sequía.

 

Autor: Ing. Félix Lantigua