“En realidad estamos en peor situación que antes”, afirmó ayer el presidente del Tribunal Constitucional (TC), Milton Ray Guevara, al narrar las precariedades con que los jueces y empleados de esa Alta Corte realizan sus labores, por las limitaciones de espacio y el deterioro del edificio que sirve de sede provisional a ese órgano, que funciona en el país desde el 2012.

Aunque hace nueve meses el gobierno dispuso la entrega a esa Corte del edificio que comparte con el Instituto Nacional de Estabilización de Precios (Inespre), ubicado en la avenida Luperón, la medida no se ha materializado. Aún no han sido trasladadas las oficinas del Inespre del edificio, ni la estructura ha sido remodelada para adecuarla como sede definitiva del TC, como el gobierno le prometió en noviembre pasado. En el edificio, de tres pisos, el TC ocupa el primer nivel y el Inespre el segundo y el tercero. Ante la carencia de espacio, varias oficinas del TC funcionan en cuatro furgones que fueron instalados en el patio del local, y algunos departamentos administrativos operan en un local alquilado, ubicado en el sector Mirador Norte.

El edificio, además, contiene problemas de filtraciones, por lo que cuando llueve se inundan varias oficinas, incluyendo la Presidencia, lo cual pudo ser apreciado en una ocasión por reporteros de Listín Diario.

 

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