La suerte suele ser un evento que impacta de manera positiva sin que tus acciones directas determinen ese resultado: sacarte la lotería (aunque muchos digan “bueno, hay que jugarla”), encontrarte dinero en la calle (otros dirán “se paró de su cama y salió a caminar”). En cualquiera de los casos, no es un resultado que una persona pueda controlar al 100 %.
En política, algunos teóricos establecen que para ganar unas elecciones se necesitan tres elementos: trabajo, dinero y suerte, colocando esta última como igual de importante que las dos primeras.
En el PRD, hoy PRM, hay varios ejemplos de golpes de suerte que pudiéramos citar. El caso de cómo Peña Gómez renuncia una candidatura a síndico en la capital, cuando todo era una única demarcación, y da paso a la futura gestión de Johnny Ventura… pero en el ámbito local hay muchos ejemplos que se pueden mencionar. Veamos.
Niño Tapia, un reconocido dirigente del PRD y luego del PRM, en 1998 tuvo uno de los golpes de suerte más pintorescos y estelares de la historia política vegana. Siendo el exalcalde Fausto Ruiz candidato a síndico por primera vez, se estaba conformando la boleta de los regidores -que en ese entonces era por arrastre- y se iban colocando de acuerdo con el número que les asignaran en la plancha. Es decir, se hacía un listado con 15 regidores; si ese partido conseguía 5, entraban los primeros 5 del listado, y así sucesivamente. En ese momento existían tres partidos mayoritarios: PRSC, PRD y PLD. Miguel Lora, síndico en ese entonces, era candidato por el Partido Reformista, y el PLD llevaba al aspirante del gobierno, mientras que Fausto venía desde la oposición.
Cuando se conformó la boleta, del número 7 en adelante nadie la quería porque era casi imposible de alcanzar, es decir, asignarle a alguien un lugar más allá del 7 ya caía casi en la categoría de “hacerle una maldad”. Pues la dirigencia entendía que, con mucho esfuerzo podía conseguir 7. Fue por eso por lo que, cuando le asignaron el número 8 a un dirigente —que no queremos mencionar— este se negó de forma rotunda, alegando que era una burla y que no iba a salir electo. Niño Tapia, que estuvo presente en la discusión, inspirado quizás por la divinidad ponderó: “Pónganme a mí, que yo la cojo”. Efectivamente lo inscribieron y el PRD consiguió 8 regidores. De esta forma entró Niño en la Sala Capitular.
Otro caso que podemos citar es más reciente, del hoy regidor Octavio Martínez. El PRM consiguió 12 regidores de los 17 que conforman la sala capitular. Él no fue parte de esos 17, pues se quedó en las primarias y fue el tercero, pero el tercero de abajo hacia arriba, el tercero menos votado, alcanzando apenas 166 sufragios, solo por encima de Richard Paulino y Noemí Santos. Aun así, hoy es regidor fruto de la escalada de Amado Gómez como vicealcalde, mientras que candidatos como Wellington Díaz y Lourdes Alvarado, con más de mil votos cada uno, quedaron fuera.
De igual forma, podemos señalar a la actual alcaldesa Amparo Custodio, quien escaló a la posición luego de la renuncia del actual ministro de Deportes, Kelvin Cruz.
Finalmente, mencionemos el caso de Vilma Morillo, actual diputada y esposa del exdiputado David Pérez. Vilma, una total desconocida, alcanzó un número importante de votos que su sector entiende haber obtenido fruto de su liderazgo y esfuerzo. Sin embargo, no importaba quién completara esa boleta: cualquier persona iba a obtener números similares. El PRM fue un bastión en 2024 a nivel congresual; la oposición apenas pudo completar la boleta de diputados. El PLD, por ejemplo, presentó a un candidato sin peso, como Johnny Motors, a senador.
Todo esto provocó un desborde hacia el PRM.
Los liderazgos fuertes, como el de Agustín Burgos, tienen mucha gente a favor, pero también mucha en contra. Lo mismo ocurre con Elpidio Infante, dirigente de larga data. Ese rechazo hacia algunos candidatos abrió espacio para que los demás cinco aspirantes consiguieran un caudal importante de votos. Tanto así que los diputados del PRM en la circunscripción 1 alcanzaron 49,869 votos en conjunto, mientras que a nivel senatorial se lograron más de 80,000 en la misma demarcación. Un número significativo de electores prefirió no votar por nadie.
Al final, nadie aceptará estas reflexiones como ajenas; seguirán diciendo que esos votos son de ellos y que los consiguieron uno a uno. Lo cierto es que Vilma terminó siendo diputada cuando todos sabían que con votos propios no tenía la posibilidad. La salida del Dr. Burgos hacia el Idoppril le abrió las puertas al Congreso Nacional.
Sin dudas, la suerte es un factor importante en todos los quehaceres de la vida, y la política no es la excepción. Como dicen los mexicanos: “Lo que está pa’ ti, ni aunque te quiten; y lo que no está pa’ ti, aunque te pongan”.
Félix Lantigua