¿Puede el PRM alzarse con Coraavega? Sí, aquí la forma.

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Todos conocemos los acuerdos políticos a los que arribaron Ramón Rogelio Genao y el Dr. Agustín Burgos para que Vladi Viloria fuera hoy el presidente del consejo de Coraavega y Julio Cesar Peña el director de esta institución, de ahí hacia abajo se acordó como una pirámide invertida colocar adeptos de ambos bandos en diferentes posiciones.
En términos políticos es cierto que a vista de pájaro parecería un buen acuerdo, pues dividir los 2 principales cargos garantizaba un equilibrio significativo para que de los frutos no solo comieran los reformistas y los de la Fuerza del Pueblo, sino para que también que los perremeístas tuvieran su espacio en la mesa, sobre todo que según los estatutos de CORAAVEGA el DIRECTOR GENERAL ES QUIEN MANEJA TODO, citamos la ley No. 512-05 que crea la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de La Vega (Coraavega).

“El director general, independientemente de los poderes por delegación que le confiere el Consejo de Directores, tendrá a su cargo la administración y dirección de Coraavega, con las siguientes atribuciones:
A. Dirigir las actividades de la corporación, cumplir y hacer cumplir las resoluciones del Consejo de Directores.

B. Proponer al Conejo de Directores la designación o destitución de cualquier miembro del personal, así como la implantación del reglamento interno de trabajo; y suspender o cancelar cualquier empleado o trabajador hasta que el Consejo de Directores conozca de manera definitiva esas medidas.

C. Preparar la memoria anual al Consejo de Directores sobre la situación de la Coraavega, así como presentar los informes parciales que fueren procedentes o que le sean requeridos.

D. Adquirir, enajenar, por los medios legales, toda clase de bienes y derechos, mobiliarios e inmuebles, contratar empréstitos, abrir y operar las cuentas bancarias de la corporación, previa autorización del Consejo de Directores” Termina la cita.

Sin embargo, el director general de Coraavega, por lo visto, no ha leído absolutamente nada o sencillamente se hace el chivo loco, solo ha servido para fungir de sello gomígrafo de las decisiones que toma el Partido Reformista, sin preguntar, rechistar, fiscalizar o investigar, aun cuando es un funcionario colocado por el Dr. Burgos, que ha sido reiterativo en diversos cuestionamientos, tales como el ofrecimiento del presidente del consejo respecto a Hoya Cativa, o las irregularidades sobre el acueducto de Jarabacoa. Del festín de obras que ha adjudicado la institución, ningún perremeista se ha beneficiado, el Ingeniero Julio Cesar peña no ha tenido el fuste de amparar sus compañeros de partido para que participen y puedan fortalecerse a través de las bondades de Coraavega, todo parece indicar que engañó a su jefe, a sus compañeros de partido y, como reza un dicho popular, se alzó con el santo y la limosna.

El PRM tiene cómo hacer que el presidente del Consejo, Vladi Viloria, termine de usurpar las funciones que POR MANDATO DE LA LEY le corresponden al director ejecutivo, y se genere un equilibrio real, para apostar a mayor equidad, transparencia y que el partido de gobierno pueda asumir las riendas de Coraavega.

Lo primero que debe hacer el PRM es destituir al actual director ejecutivo e impulsar a alguien que sepa en qué cosa se está metiendo, alguien que responda frontalmente a su partido y no que agazape la cabeza como gatos después de comer.

Para esto es necesario que el consejo vote para cambiar al director y el PRM apoderarse de Coraavega, veamos como estaría la votación luego de ver que el Dr. Burgos, miembro del consejo, ha sido critico en reiteradas ocasiones y luego de sus aspiraciones a senador, parece que los amores con Genao perdieran la reversa; el Codia también se ha sumado a las olas de críticas; Negro Hernández y Alberto Monegro también mostraron su inconformidad con el tema del acueducto de Jarabacoa.

Veamos qué pasaría si el PRM decide asumir el consejo y poner al director, como estaría la votación:

A favor del PRM: 11 votos.
En contra del PRM: 6 votos.
Indecisos: 1

Eso es una proyección, puede ser que algunos votos más se puedan conseguir, y otros no se puedan retener, pero lo cierto es que, si el PRM quiere, utiliza su mayoría en el consejo, nombra un director ejecutivo con pantalones y asume la dirección de Coraavega, apostando al equilibrio, implantando la legalidad de ser el director que ejecute, como su función manda, y abrir el abanico para que los perremeístas sean parte de los beneficiados.
La suerte está echada.